Mathieu Martins – un campeón estratégico
- SuperCars Endurance GT4 South

- hace 6 horas
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La temporada 2025 del Supercars Endurance quedará marcada como una de las más competitivas de los últimos años, y en el centro de esa lucha estuvo Mathieu Martins. A los mandos del Aston Martin Vantage AMR GT4 de Racar Motorsport, el piloto luso-francés conquistó el título de pilotos de GT del Iberian Supercars y los cetros de GT y GT4 Pro del Supercars España, imponiéndose en una parrilla donde el margen de error fue mínimo.
A lo largo del año se enfrentó a rivales de peso como César Machado, Tomás Guedes y José Carlos Pires, el trío que defendió los colores de Speedy Motorsport, y Francisco Mora y Francisco Abreu, de Toyota Gazoo Racing Caetano Portugal, todos ellos en Toyota GR Supra GT4 EVO2, en un campeonato en el que la velocidad pura rara vez fue suficiente para decidir resultados.
En un contexto de parrillas numerosas, coches, equipos y pilotos muy competitivos y constantes variaciones estratégicas, el éxito de Mathieu Martins se construyó lejos de una lógica de dominio absoluto. Al contrario, fue un camino basado en la lectura fría de las carreras, el aprovechamiento de las oportunidades y una consistencia que acabó por revelarse decisiva en un calendario corto, exigente e implacable para quien cometiera errores.
La consistencia como pilar del éxito
Desde el inicio de la temporada, el planteamiento fue claro y Mathieu Martins reconoce que el campeonato empezó a ganarse más en la gestión que en la búsqueda obsesiva de la victoria: “Desde el comienzo de la temporada sabíamos que, más que la velocidad pura, el factor decisivo sería la consistencia a lo largo del campeonato. Teníamos un paquete equilibrado, con un coche fiable y competitivo, y desde el primer día optamos por un enfoque realista y estratégico, centrado en extraer el máximo rendimiento en todas las condiciones”.

Esa filosofía se reflejó en una construcción sólida del campeonato, apoyada en la regularidad y en la maximización de resultados, incluso cuando la victoria no estaba al alcance.
“Sabíamos que ganar todas las carreras no era un objetivo realista, pero sumar puntos de forma constante era esencial. Los números lo demuestran claramente: solo ganamos una carrera, pero subimos al podio en 11 de las 12 pruebas. El campeonato se construyó mucho más en la gestión y en la toma de decisiones que en la búsqueda constante de la victoria”, afirmó el piloto de Racar Motorsport.
Mathieu Martins resume este planteamiento en una frase que acabó simbolizando toda la temporada: “Como decía Rick Mears, ‘para acabar primero, primero hay que acabar’. Esa frase nos acompañó durante todo el año y marcó la diferencia en el resultado final”.
Vila Real, el momento más delicado de la temporada
Entre los distintos episodios de tensión vividos a lo largo del año, Vila Real destacó como el momento más delicado, tanto a nivel deportivo como emocional. En un exigente circuito urbano, Mathieu afrontó dificultades poco habituales.
“Sin duda, el momento más delicado de la temporada fue en Vila Real. Era mi primera vez en un circuito tan mítico y exigente, con mucha familia presente, lo que añadió aún más presión al fin de semana”, admitió el piloto de la Aston Martin Racing Driver Academy.
Los errores cometidos en los entrenamientos del viernes obligaron a un esfuerzo extraordinario por parte del equipo y colocaron al piloto ante un importante reto psicológico: “Cometí dos errores y toqué los muros, causando daños importantes en el coche. Eso me afectó bastante a nivel mental, más aún sabiendo que el equipo tuvo que trabajar toda la noche para dejar el coche listo”.

La sesión de clasificación acabó convirtiéndose en una auténtica prueba de sangre fría, agravada por limitaciones técnicas que redujeron drásticamente el margen de maniobra.
“Teníamos un problema con el alternador y eso significaba que solo tendría una oportunidad real para hacer la vuelta de clasificación. Volver a pasar por el lugar del accidente, sin margen de error, no fue fácil”, explicó el luso-francés, que aun así logró la tercera posición, decisiva en aquel contexto: “Mantener la cabeza fría, confiar en el trabajo del equipo y centrarme solo en lo esencial fue una decisión clave de la temporada. Esos puntos acabaron teniendo un peso enorme en el campeonato”.
Madurez competitiva y visión global
A lo largo de la temporada, Mathieu Martins también destacó por la forma en que gestionó situaciones de extrema presión, remontadas en pista e incluso cambios internos en el equipo. La sustitución de su compañero de equipo, con la salida de Roberto Faria y la entrada de Henrique Ventura Oliveira, no fue vista como un factor desestabilizador: “No considero que el cambio de compañero de equipo haya sido un problema. Siempre mantuve el mismo estado de ánimo. Roberto es muy rápido y experimentado, pero siempre tuve plena confianza en Henrique”.
En la fase decisiva del año, esa estabilidad resultó crucial. “Él (n.d.r.: Henrique Ventura Oliveira) hizo un trabajo muy sólido, fue consistente y no cometió grandes errores. Era exactamente lo que necesitábamos en ese momento”, señaló el vencedor de la categoría general de GT del Iberian Supercars.
El estilo de pilotaje del luso-francés estuvo igualmente marcado por una gestión consciente del riesgo, adecuada a un campeonato corto y extremadamente competitivo. “Cuando se lucha por un título, la palabra clave es optimización. Son solo seis eventos y doce carreras, prácticamente sin margen de error. Evitar incidentes innecesarios y saber cuándo atacar o cuándo asegurar el resultado forma parte de ese enfoque”, subrayó Mathieu Martins.
En el balance final, Mathieu Martins destaca el carácter colectivo de la conquista. “Este título no es solo mío. El equipo desempeñó un papel absolutamente fundamental, con un coche siempre bien preparado, fiable y competitivo”, enfatizó, dejando también un claro agradecimiento a todos los implicados en el proyecto. “Quiero agradecer a todos los miembros del equipo, a Eduardo Viegas como jefe de equipo, a la dirección de Racar Motorsport, Ricardo Antunes y Gonçalo Antunes, por creer en mí y proporcionar las condiciones para alcanzar este objetivo, y a mis patrocinadores. Este título es de todos nosotros”.

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